La enfermedad renal aguda aparece en aproximadamente un 2 a
3% de todos los pacientes hospitalizados y entre 10 a 30% de los pacientes
ingresados a cuidados intensivos. Por lo general se presenta de forma
aislada, aunque también puede presentarse acompañada de disfunción
orgánica múltiple, es decir, de insuficiencia de otros órganos, tales como
respiratorios, gastrointestinales, cardiovasculares, hepáticos, etc.
Estudios epidemiológicos recientes demostraron un
importante incremento en la mortalidad asociada a la enfermedad, especialmente
cuando se requiere terapia sustitutiva (hemodiálisis, terapias lentas
continuas, diálisis peritoneal), además de que existe una relación entre IRA,
la progresión hacia insuficiencia renal crónica y la necesidad de terapia
sustitutiva.
La incidencia de la IRA varía ampliamente debido a que los
estudios han utilizado un gran número de definiciones, que van desde
alteraciones cuantitativas de la creatinina sérica y alteraciones en el volumen
urinario a requerimientos de terapia sustitutiva.